Cada quien mira las cosas desde su pespectiva.
Asi es el amor, lo encontramos donde menos esperamos.

Había
una ciudad realmente sucia y mugrienta. La gente tiraba la basura y dejaba que
se pudriera. Nunca olía a fresco, el aire era brumoso; la gente despilfarraba.
Eran unos inútiles y perezosos.
Pero
entonces llegó volando algo que nadie conocía: era algo muy raro. No era un
pájaro ni era un aeroplano. Un superhéroe, un paladín con capa verde descendió
por fin con revuelo hasta el suelo… Cayó en la Tierra con gran estruendo y fue
a parar a un vertedero.
Soy
el capitán Verdemán, para lo que pueda ayudar. Yo soy verde y vengo adrede a
salvar el planeta Tierra.
¡Hay
que parar esto en seguida! Tenéis que tomar serias medidas, los montones de
basura casi llegan a la Luna. ¡Los desechos son basura! ¡La clave es reciclar! Desapareció
al momento sin tiempo a un parpadeo. Entre murmullos de asombro se miraban unos
a otros: La hermana decía al hermano, mientras el padre a la madre decía:
“Una ciudad verde y limpia
sería algo bonito de ver. Este chico tiene razón, tan difícil no tienes que
ser.” Reciclaron el papel, las latas y el plástico; ¡transformaron trastos
viejos en algo fantástico! Iniciaron una campaña: “sé más verde”. Recogían el
agua de la lluvia y cultivaban sus verduras. Tan orgullosos estaban de su
ciudad y de su verde transformación, que organizaron una gran fiesta, una gran
celebración. Adornaron la ciudad con papel higiénico reciclado (lo extendieron
con cuidado para poder volver a usarlo). Cuando Verdemán volvió a visitar la
ciudad, encantado quedó de tanta efectividad. La gente había conseguido aquello
que había dicho. La calle era un lugar bonito de mirar. “¡Mira nuestra
ciudad! Todo reluce y todo brilla. Ahora nadie ensucia y nada se
desperdicia “. Al Capitán Verdemán, le hicieron un homenaje. ¡A nuestro héroe
súper verde, campeón del reciclaje!
Pero
el Capitán Verdemán ya se había esfumado. Había volado ya a salvar otra
ciudad. Así que si un día ves una silueta verde que el
cielo cruza como un cohete, salúdale con la mano o grita su nombre bien fuerte:
Capitán Verdemán superhéroe del reciclaje.
FIN

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